Me vendo porque no me compran

Letras que se han juntado unas a otras sin dejar espacios posibles entre sí, ni hacia los lados, ni hacia abajo, ni hacia arriba. Un bloque que se construye con el fin concreto de que la poesía visual depare al espectador un verdadero placer formal y al lector una la dificultad de poder traducir lo que dicen estos poemas.

Entonces se necesitan dos momentos para abordar los “sueños” de Alberto Méndez: ¿Serán sucesivos o posiblemente simultáneos? Este es el desafío para los que aborden estos trabajos, que en medio de una original propuesta deberán tomar partido en un gesto, que en definitiva exige la más comprometida participación y que no va a dejar a nadie fuera de su propuesta.

Ahora la pregunta se multiplica y es de saber si su intención es acerca de la necesidad de que alguien lea su texto o es una estrategia para impedir que se concrete esa difícil misión.

Se está frente a redes de letras que se acumulan en complejas tramas, que por momentos hacen desaparecer la función semántica de la letras y que solo se presentan preparadas para pescar a los incautos espectadores.
Pero la pesca no se produce, ya que las letras pugnan por salir del lugar pasivo, de ser solo integrantes de una red y se ofrecen para que de una vez por todas puedan volver a ser parte de palabras y de frases con cierto sentido.

Cada uno hace la traducción, desarma la trama y descubre que los textos forman el bagaje del sutil humor de Méndez.

La intención de “no vender sus sueños” es la de poner al espectador frente al absurdo, la redundancia, las definiciones de carácter escolar o las frases sencillas, y sugerir que las letras que organizan ese trágico destino de las palabras, llenan la vida en infinitas oportunidades, de objetos para el consumo.

Méndez es un artista que desde hace tiempo viene haciendo su trabajos con un cierto carácter ideológico y hace que siempre sus poesías visuales nos ofrezcan la alegría de soñar y sentir además, que la tierra está debajo de cada uno de nosotros.

J C Romero
06/04/08

© Alberto Mendez. Web: bydstudio.com